Capítulo 14

DETERMINACIÓN

Como soy una persona con recursos y fuerza interior, decidí pasar a la acción. Días antes se lo comuniqué a Carmiña y ella lo preparó todo, previendo las posibles reacciones para minimizar y frenar cualquier reacción adversa. Tenía mucha experiencia en ese tema y eso me transmitía la tranquilidad necesaria, a pesar de que  la inquietud se apoderaba de mí por momentos.

Esa noche llegó cansado, como era habitual. No pude ni analizar su estado de ánimo por los nervios y el pánico internos. Serví la mesa, por suerte no se me ocurrió hacer sopa porque con el tembleque recorriendo todo mi cuerpo hubiera terminado vertida en el suelo. Una vez sentada le dije: ‘Tengo que hablar contigo’. Sería por el agotamiento, haber tenido un día raro de trabajo o por su estado de ánimo bajo, no supo o pudo reaccionar.

Rápidamente le expliqué todo lo que había estado haciendo en el grupo de terapia. Pareció no inmutarse. Le advertí que estaba todo preparado por si tenía una reacción violenta y le informé sus únicas dos opciones: presentarse ante la Guardia Civil reconociendo su problema o dar el aviso yo misma.

Intentó justificarse por activa y por pasiva. Fue entonces cuando le conté lo que había averiguado sobre la verdadera causa de la muerte de sus padres. Me lo negó tajantemente, pero le di todos los detalles: que su madre estaba participando en las sesiones, que el médico fue el que activó el protocolo de violencia de género cuando acudió con el brazo roto de una paliza y que, en vista de no querer cambiar de actitud, ella decidió separarse, aunque por desgracia no pudo consumarlo porque él se encargó de matarla en el accidente.

No articuló palabra durante un buen rato. Le costaba digerir tanta información y, sobre todo, el desengaño por quien consideraba un padre ejemplar, sin olvidar que además fuera el causante del asesinato de su madre, a la que estaba muy unido.

Esa noche no pude pegar ojo. Yo me fui temprano a la cama y allí no pude pegar ojo porque mi cabeza era un hervidero de pensamientos. ¿Qué haría? ¿Cómo respondería? Él se quedó en el sofá viendo la televisión quedándose dormido hasta altas horas.

Esa mañana madrugué o mejor dicho trasnoché. Estaba peor que cuando me iba de fiesta y regresaba de madrugada para tomar el desayuno. Estaba como si me hubieran dado una paliza, tenía todo mi cuerpo entumecido y dolorido. Él estaba en el sofá tumbado. Preparé un café caliente y saqué alguna galleta. Mientras estábamos sentados a la mesa él me comunicó su decisión. Había estado toda la noche dándole vueltas. Era un capítulo de su niñez que su mente había borrado u ocultado para no causarle más dolor pero al enfrentarlo con la realidad comenzó el proceso de recuerdo. Vio claramente todo y decidió encauzar su rabia hacia el culpable de todos sus males.

Se dirigió a iniciar el proceso en el cuartel de la Guardia Civil, y buscar la ayuda necesaria en la terapia.

Charles Chaplin dijo: ‘Bueno es ir a la lucha con determinación, abrazar la vida y vivir con pasión’.

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