Capítulo 18

CAMBIOS

Algunas semanas después volvimos a tener contacto de la Universidad. Nos informaron de los primeros pasos a dar: poner en marcha una asociación y difundirla por internet y medios de comunicación. Quedé paralizada. ¿Asociación? ¿Difusión? ¿Medios de comunicación? Por cuestiones legales el refugio lo tenía que dirigir una entidad y debíamos elegir un nombre y un logo para ella rápido.

Como esa tarde teníamos sesión de terapia, después de mucho deliberar llegamos al consenso. Nuestra asociación era diferente por el lugar en el que estaba: el valle do Courel y los objetivos: la ayuda a las víctimas de maltrato femeninas y animales. Así, decidimos llamarla “Mulleres do Courel & Cía” (Mujeres del Courel y compañía). El logo lo hizo una de nuestras integrantes aficionada al dibujo, donde plasmó nuestra esencia de manera sencilla pero clara. Llamé a mi profesor para comunicarle el nombre. En cuanto estuviera inscrita volvería a avisarnos para emprender la difusión. Pero, ¿cómo nos conectaríamos a internet si allí carecíamos de buena conexión? Solo me contestó: el Concello contactará con vosotras para informaros.

Días más tarde, la Alcaldesa se acercó al terminar una de nuestras sesiones de terapia. Allí fue donde nos comunicó que después de la presentación llevada a cabo por Universidad, las diferentes Administraciones (Deputación, Xunta y Concello) habían empezado a repartirse responsabilidades. El Concello se iba a hacer cargo de las más básicas.

El refugio iba a disponer en breve de internet de calidad para poder conectarse y difundir el día a día. También nos cedían una sección en la web consistorial; así nos ahorraríamos los costes de crearla y mantenerla. A cambio haríamos las veces de refugio municipal pero con autonomía y poder de decisión absolutos. Todos los permisos y trámites oficiales correrían a su cargo. Y todas las subvenciones a las que pudiéramos optar las tramitarían directamente. ¡El tema burocrático estaba solucionado!

Y en vista de la necesidad de materiales que teníamos, el Concello ponía a nuestra disposición todos los desechados en el punto limpio por los cidadans (ciudadanos) o las pocas empresas del valle. Para informar a todos los habitantes iban a emprender una campaña instando a que antes de deshacerse de algo contactaran con nosotras por si nos eran útiles. De esa manera se establecería una sinergia beneficiosa para nosotros y nuestros animales, el cuidado del medio ambiente y el consiguiente ahorro en las arcas municipales por la gestión de residuos.

Los días pasaron y la tan ansiada conexión a internet llegó. Como yo era la única entendida en el tema informático, me tocó mantenerla, actualizarla y difundirla. En cuanto la tuve lista avisé a mi profesor para ayudarnos en la difusión, pero nos encontramos con un pequeño obstáculo. No disponíamos de un móvil decente con el que fotografiar nuestro día a día y mostrar los acogidos.

Se me ocurrió hacer un apartado en la web para “necesidades”, y en cuanto lo vieron los estudiantes universitarios no dudaron en solicitar una donación de alguna de las empresas patrocinadoras. Una de ellas, gustosamente, nos hizo llegar uno de última generación con varios objetivos y lentes de calidad logrando que nuestros amigos ‘animales’ lucieran sus mejores galas en las instantáneas.

Los primeros días, al entrar por la cancela del refugio el estómago se me hacía un nudo esperando ver si habría habido alguna visita a nuestra web o algún email. Al principio la cosa iba lenta. Una mañana, me encontré con el primer correo. Lo abrí y mi sorpresa fue mayúscula al ver que era de una asociación cercana. Al enterarse de nuestra labor nos ofrecía ayuda, a pesar de sus escasos medios; como es normal nosotras también pusimos a su disposición los materiales que no necesitáramos por si a ellos les hiciesen falta.  

En sucesivos días fuimos contactando con más asociaciones y protectoras de nuestro alrededor. A todas las invitábamos a visitarnos, y de cada una recibimos consejos y ayuda para mejorar. Así fue como pudimos prepararnos para gestionar las adopciones, pues nos facilitaron una copia de un contrato y un cuestionario pre-adopción. Eran tantas cosas que nos colapsábamos, pero gracias a la generosidad mostrada pudimos contar con su ayuda cuando realizamos las primeras. Nosotras a su vez les ofrecíamos los materiales recuperados pues seguro les irían de perlas para economizar gastos.

Nos informaron de cómo poder obtener más fondos haciendo socios, teamers o iniciando un crowdfunding. Yo no entendí ni papa de lo que me contaban, ¡a pesar de estar habituada a trabajar con internet! Después de una explicación detallada pude comprender que eran diferentes variantes de financiación. Hasta ese momento ésta la habíamos conseguido vendiendo manualidades en los mercadillos, pero las nuevas herramientas podían ayudarnos más con menos esfuerzo.

Françoise Giroud, una escritora francesa dijo: Nunca creí que pudiéramos transformar el mundo, pero creo que todos los días se pueden transformar las cosas. Y eso es lo que estábamos experimentando en nuestro humilde refugio.

A %d blogueros les gusta esto: