Capítulo 19

TRABAJO

En vista de la difusión realizada desde la Universidad, no tardaron en llegar solicitudes de información desde muchos puntos. Lo que más les llamaba la atención era la terapia llevada a cabo con las víctimas humanas y animales y la reutilización de materiales tanto en el refugio como en las colonias rurales. Comenzamos a abrirnos cuentas en Facebook, Twitter e Instagram, donde narrábamos nuestro día a día.

Algunos meses después volvimos a tener contacto con la Universidad. Tenían noticias para compartir. Habían tenido reuniones con diferentes empresas colaboradoras habituales con ellos aportando materiales o fondos a sus proyectos. Al exponerles el nuestro, algunas mostraron su deseo de contribuir. Cuando les trasladé las noticias al grupo a todas les embargó una emoción tan grande que hubo un estallido de aplausos a pesar de no saber a ciencia cierta cómo se materializaría esa colaboración.

Días más tarde recibí una llamada sorpresa: eran mis padres, querían saber cómo me iba. Días antes les había contactado por whatsapp aprovechando la buena cobertura en el refugio para informarles, pero como todo lo ocurrido era largo de contar les convencí de que estaba bien y les invité a visitarme cuando pudieran. Me tomaron la palabra y comenzaron a hacer sus gestiones.

Casualmente, a las pocas semanas la Alcaldesa nos hizo una visita sorpresa. Quería compartir con nosotras una noticia transmitida por los responsables de la Xunta que nos habían visitado meses antes. Habían inscrito nuestro proyecto en un concurso europeo de iniciativas y ¡habíamos quedado finalistas! Eso suponía una subvención para hacer realidad nuestro tan ansiado nuevo refugio. ¡No salíamos de nuestro asombro! ¿Qué era lo que habíamos hecho para que una iniciativa de unas mujeres perdidas en uno de los innumerables valles del continente llamara la atención de los responsables de toda Europa? Algo muy bueno debía de ser, lo importante era que nuestros acogidos iban a tener todas sus necesidades cubiertas y nuestra labor cruzaría fronteras para beneficio de muchas víctimas más.

Gracias a la colaboración de todas las administraciones teníamos financiación para nuestro refugio. Este sería sostenible y respetuoso con el medio ambiente consumiendo el mínimo de materias primas, reutilizando el máximo de materiales desechados y reduciendo al máximo nuestra huella de carbono.

Como seguíamos sin creernos la gran atención despertada por esta iniciativa en un lugar perdido de un valle remoto enclavado en la profunda Galicia y sin conexión por AVE o Avión, la Xunta programó una charla informativa para todas las víctimas del valle. Iban a explicarnos las nuevas medidas aprobadas el Parlamento de la nación. Ahí fue donde pudimos entender plenamente las razones de tanto interés. Nos explicaron lo siguiente:

Debido al elevado índice de este tipo de violencia que afecta exclusivamente a mujeres y a sus hijos, todos los partidos políticos habían impulsado un ‘Pacto de Estado contra la Violencia de Género’; una serie de medidas encaminadas a paliar las graves consecuencias que tiene en la sociedad. Nosotras como afectadas cumplíamos algunos de los puntos de ese Pacto, a saber:

El punto 30 menciona:

  • Tener en cuenta en la realización de las campañas de sensibilización contra la violencia de género, la mayor incidencia de ésta en las mujeres que viven en el ámbito rural y sus circunstancias”*. Nosotras por estar en un entorno rural somos más proclives a sufrirla, necesitando más herramientas y ayudas para evitarla o salir de ella.

El punto 59 reza así:

  • Elaborar, desde la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, y en colaboración con el Instituto de la Mujer, un sello identificativo para los servicios públicos y empresas privadas que establezcan políticas de responsabilidad social corporativa respecto de la violencia de género, y manifiesten sensibilidad en el trato hacia las trabajadoras y personas que la hayan padecido, prestando atención especializada o dando facilidades a sus trabajadoras afectadas. Estos sellos deberán ser valorados positivamente en los pliegos de condiciones para la contratación pública”*. Por eso todos los entes responsables han aunado fuerzas para que las víctimas de este valle podamos trabajar en nuestro entorno fomentando la integración en empresas de la comarca comprometidas y sensibilizadas con esta causa ayudándonos a poder ser autosuficientes sin necesidad de emigrar a ninguna gran ciudad con la complicación que eso supone para nuestras vidas.

Algo que avaló el aspecto novedoso de nuestra iniciativa es lo que menciona el punto 60:

  • Mejorar la detección precoz de la violencia de género en los centros sanitarios, en colaboración y con respeto a las competencias de las Comunidades Autónomas, a través de una mayor formación especializada de los y las profesionales sanitarios difundiendo los protocolos de actuación”*. Y el punto 74 añade: “Integrará las referidas Unidades de Apoyo, el personal de los servicios sociales, sanitarios y de las instituciones encargadas de prestar asistencia jurídica que siguieran el caso en cuestión, y actuarán coordinadamente y en colaboración con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y Juzgados de Violencia sobre la Mujer, en el ámbito geográfico correspondiente”*. Esto ha refrendado el buen camino iniciado décadas atrás en el dispensario de la comarca cuando Carmiña decidió especializarse en este campo a pesar de la muy escasa información y la inexistencia de protocolos de actuación en aquella época. Ella, el doctor y la Garda Civil (Guardia Civil) que son los cuerpos de Seguridad del Estado responsables aquí han sido pioneros sentando las bases de lo que hoy es un referente a seguir, avanzándose décadas en la historia.

Otro dato interesante lo refleja el punto 75 que en parte dice:

  • Elaborar propuestas sobre la necesidad de un reforzamiento psicológico para con las víctimas, con el fin de atajar factores que pudieran incidir en su falta de autoestima y en su capacidad para romper la dependencia con el maltratador. Elaborar propuestas para mejorar el apoyo social, educativo, formación e inserción laboral, y también sobre la necesidad de articular ayudas, incluso económicas por carecer de recursos, o la prioridad para acceder a casas de acogida o pisos tutelados, viviendas públicas o residencias de mayores”. Refleja a la perfección la labor realizada por Carmiña y sus dos compañeras durante decenios con las sesiones de terapia grupales. Muestra también que toda la ayuda que ha comenzado a llegar no es algo raro o excepcional sino ajustada a lo establecido y aprobado a nivel legislativo. Máxime cuando nosotras ya tenemos habilitada en el refugio una zona donde las víctimas con mascotas puedan vivir allí protegidas sin tener que desprenderse de su querido ‘familiar’ animal quien también ha sufrido esa situación de violencia de género.

En el punto 78 añade:

  • “Nuevos Protocolos de Intervención, que incluyan todos los recursos existentes en el conjunto de las Administraciones Públicas”*. De ahí el interés que ha suscitado esta iniciativa en todas las administraciones -local, provincial, autonómica y estatal- para elaborar un protocolo basado en toda la experiencia acumulada aquí tanto con los grupos de apoyo como con la iniciativa del refugio que nos ayuda a sentirnos útiles y valoradas.

El punto 179 disipó algunas de nuestras dudas:

  • Incrementar la atención a las víctimas en las zonas rurales, con un mayor número de centros de acogida y/o de información, en coordinación con las Comunidades Autónomas”*. Aquí hemos entendido la importancia de nuestro refugio porque venía a paliar la carencia en nuestra comarca de uno de esos centros. Siendo conscientes de ello han decidido apoyarlo y subvencionarlo porque ahorran en costes, en plazos de construcción y de mantenimiento pues es mucho más económico subvencionar uno ya construido y gestionado por las propias víctimas.

El punto siguiente (180) también es muy interesante:

  • Impulsar las Asociaciones de Mujeres en el ámbito rural para ayudar a las víctimas.  Coordinación y campañas de sensibilización con las asociaciones de mujeres rurales para sensibilización, prevención y acompañamiento de las víctimas”*. Nuestra iniciativa tutelada ahora por la Asociación que formalizamos –enmarcada en el campo rural- es tan novedosa que han decidido exponerla como referente a otros lugares rurales de la nación.

Teniendo en cuenta lo apartado y discreto del refugio –muy difícil de encontrar aún buscándolo con gps- nos han incluido en una experiencia piloto para víctimas en peligro de muerte que han de ‘desaparecer’ salvaguardando su vida. Así podemos ayudarlas transportándolas en la distancia (y el tiempo) a un entorno agradable, sostenible y respetuoso con todos los seres vivos. La interacción de sus integrantes –humanos y animales- les hace mucho bien tanto a ellas como a sus hij@s facilitando la tranquilidad y la recuperación.

Como reza un slogan que creó la agencia Ogilvy Bassat para orientar los trabajos previos a las Olimpiadas del 92 en Barcelona: “La feina ben feta no té fronteres” o lo que es lo mismo “El trabajo bien hecho no tiene fronteras” ¡y el nuestro ya las traspasaba!

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