Capítulo 24

COLABORACIONES

Según iban conociéndonos en la comarca recibíamos más visitas de vecinos y asociaciones que querían colaborar con nuestro refugio.

Un día, mientras iba al Concello para arreglar papeleo oficial, me crucé con la directora de la escuela de la comarca. Me abordó porque le rondaba una idea por la cabeza y quería materializarla pero nosotros teníamos que dar el visto bueno.  Quería sensibilizar a los alumnos en el respeto hacia las personas y los animales; para ello había ideado un proyecto que deseaba poner en marcha. Quedamos para que lo expusiera una tarde en el refugio ante nuestra asociación y así decidir.

Llegado el día comenzó su exposición. El proyecto tenía varias etapas. Primero, una visita inicial al refugio, con charla en nuestra aula de reuniones explicando a los pequenos (pequeños) bien las instalaciones y el trabajo diario que realizamos. Después, unos talleres en la clase de manualidades donde fabricarían cosas necesarias para ayudar al refugio (abalorios para el mercadillo, etc.) y alguna excursión práctica donde participaran en tareas sencillas del día a día. Si durante el curso surgía algo más podría añadirse al programa, porque su objetivo era educarles en la empatía y la ayuda a los demás. Huelga decir tiene que nos encantó la idea, pues sabíamos que para cambiar a la sociedad la educación desde los más tiernos inicios es fundamental.

Transcurridos unos días recibimos otra solicitud de visita muy especial: el hogar de ancianos del valle. Querían ver el refugio. Una vez terminada la visita pasamos al aula de reuniones, donde les terminamos de dar todas las explicaciones. Una abuelita se levantó tomando la palabra. Creímos que tendría alguna pregunta, pero no fue así. Llevaban tiempo pensando cómo podían contribuir y, viendo a los más peques (sus nietos) haciéndolo ellas se habían propuesto montar un taller de manualidades en su centro. Crearían objetos para abastecer nuestro mercadillo. Nos quedamos estupefactas y emocionadas de recibir tanta ayuda y, como es normal, ¡aceptamos encantadas!

En Quiroga (una de las salidas por carretera del valle) hay una residencia de la tercera edad. Uno de esos días mientras nuestras voluntarias recogían alimentos sobrantes de los supermercados se les acercó una de las terapeutas. Les comentó su deseo de hablar con nosotras para poner en marcha un proyecto.

Como siempre, contactamos enseguida. Nos explicó un poquito de su historia. Como llegó de Lugo por una oferta de trabajo. Tiempo atrás había conocido a una asociación que unía la ayuda de perros abandonados con la terapia a personas de la tercera edad, y por lo visto con muy buenos resultados. ¡Quería ponerlo en marcha también aquí y con nuestros rescatados! Además, nos comentó haber observado cómo algunos gatos callejeros entraban cada día al patio donde los abueletes aprovechaban para darles alimentos del comedor que habían escondido en sus bolsillos. Enseguida aprovechamos para explicarle lo que son las colonias felinas y nuestra labor para cuidarlas dignificando su vida con materiales reutilizados. La informamos que sería una buena terapia para los abueletes el ocuparse de una de ellas dentro de sus instalaciones porque evitaría que merodearan ratones, los abueletes estarían activos y tendrían la ilusión de cuidarles. Quedó sorprendida gratamente y se marchó con el compromiso firme de poner en marcha ambos proyectos.

Poco tiempo después ya nos había vuelto a contactar para iniciar la terapia con los canes y comenzar a controlar la colonia felina mediante el CER-M (Captura, Esterilización, Retorno y Monitorización posterior); de esta manera no se dispararía el número de felinos y se minimizarían las peleas causadas por el celo. Para aligerar el coste ofrecimos nuestro dispensario donde los veterinarios en prácticas realizarían las intervenciones.

Por aquel entonces el Concejal de Quiroga responsable en temas de Saúde (Salud) contactó con nosotras ofreciéndonos unos viejos contenedores con forma de iglú desechados por el concello y “como vosotras sois expertas en reutilizar cosas, algo se os ocurrirá” nos dijo. Aquello pareció premonitorio; días antes una asociación de Barcelona llamada LlobreGats (www.llobregats.wordpress.com) nos había enviado un email informándonos su iniciativa puesta en marcha y funcionando en varias ciudades del área metropolitana de la capital catalana, Ibiza y Cascante (Navarra). Ellos aplican la economía circular para cuidar la biodiversidad urbana logrando una convivencia responsable. Uno de los ejes es precisamente ¡la reutilización de esos iglúes (desechados por los ayuntamientos por viejos u obsoletos) para dignificar las colonias felinas! Reutilizando materiales de los puntos limpios locales los convierten en CatHotels, donde los felinos pueden resguardarse de las inclemencias del tiempo, además de tener el pienso y el agua protegidos. Con materiales recuperados (como cajas de porexpan o neumáticos viejos) les hacen camas. Aprovechan cubos de basura de cocina para transformarlos en tolvas de pienso y con el vidrio de las puertas de lavadoras les hacen fuentes higiénicas y resistentes para el agua. Además les instalan iluminación led con materiales electrónicos reutilizados y luego los decoran con pinturas y mensajes fomentando la adopción. Como la iniciativa nos encantó les pedimos asesoramiento, aprovechando un viaje de su presidenta para visitar a sus familiares, que vivían cerca, pasó por nuestro refugio y muy gustosamente nos dio todo lujo de detalles. Hasta algunos de los residentes se encargaron de decorarlos con pinturas. Una vez terminados les enviamos fotos del resultado y ellos hicieron una difusión tan grande por sus redes que nuestro ‘CatHotel’ terminó inmortalizado –y nosotras a su alrededor- en varios artículos publicados en diarios nacionales.

El resultado de la terapia canina fue muy bueno y rápido. Eso les hizo decidirse a adoptar a dos de nuestros acogidos, compartiendo las 24 horas con los abuelos. Estas dos iniciativas, tanto la de perros como la de gatos, también salieron publicadas en los medios de la comarca.

Una mañana recibimos la llamada de la directora del colegio; quería comentarnos un problema que les había surgido. Fuimos a su despacho y nos llevó a uno de los rincones más apartados del patio donde, a distancia prudencial, vimos debajo de un banco una gata con una camada. El aviso lo habían dado los propios niños. Después de las charlas y talleres realizados con ellos estaban muy bien informados de cómo proceder. El problema era que algunos padres, por desconocimiento, estaban quejándose porque los gatos podían hacer sus necesidades en el parterre donde juegan los pequeños y además su cercanía les iban a causar alergia. Vimos la necesidad de contactar con la APA para informarles y consensuar una actuación satisfactoria para niños, padres y felinos.

En la reunión los padres nos trasladaron sus preocupaciones sobre los gatos. Nosotras les explicamos que nuestra actuación iba a ir encaminada en dos direcciones: una, controlar mediante el CER-M la colonia, acotando su número, y otra, paliar los posibles contratiempos. Les informamos acerda del posible contacto de los pequeños con los felinos, según expertos alergólogos sería muy beneficioso porque, según  estudios internacionales realizados, favorecería la creación de anticuerpos manteniendo a raya los posibles brotes de alergia. Además, ellos se iban a involucrar en su cuidado ayudándoles a ser más responsables y conscientes del respeto hacia todo ser vivo. En cuanto al tema del parterre infantil que tanto les preocupaba, íbamos a solventarlo mediante una instalación digna, bonita y funcional.

Visto el excelente resultado de la colonia en la residencia de la tercera edad, decidimos aplicar el mismo método. Solicitamos al Concello de Quiroga un iglú para adecuarlo e instalarlo en el colegio. Una vez listo, nos volvimos a reunir con la directora para trasladarle la propuesta de que fueran los alumnos los que decoraran el CatHotel con sus pinturas. Dicho y hecho. Lo engalanaron, lo trasladamos al lugar donde iba a ser instalado y una vez allí dentro pusimos la comida, el agua y unos neumáticos a modo de litera vertical donde los gatos se pudiesen resguardar del frío y la humedad invernal. En el tema del parterre, con cuatro troncos de antiguas vigas hicimos un cuadrado en el suelo y lo rellenamos con arena fina. Lo rociamos con un líquido -cuyo olor les encanta a los felinos- para atraerles a hacer sus necesidades allí. Las voluntarias del pueblo pasarían varios días a la semana comprobando que todo estuviera en orden y de paso limpiar el arenero. Una vez se terminó de instalar todo, la APA nos trasladó su felicitación por la manera de gestionar la situación. Todos contentos y los gatines protegidos.

Uno de aquellos días en los que los electrodomésticos “deciden estropearse por simpatía”, no sabiendo como adquirir nuevos sin tirar del presupuesto (ya de por sí bastante justo en lo básico), nos llegó un email un poco raro. Decía ser un trabajador de uno de los puntos limpios de la provincia. Se ofrecía a ayudarnos con materiales, utensilios y aparatos que necesitáramos según los fuera recibiendo allí y probando su correcto funcionamiento. Incrédulas, decidimos conocer el punto limpio y hacerle una visita. Resultó ser un voluntario y reutilizaba materiales para sus colonias. Nos explicó como en los puntos limpios entraban muchos artículos de todo tipo que la gente ya no usaba. Nos hizo un tour. Según íbamos viendo los diferentes depósitos más alucinábamos con el tremendo potencial de esos desechos en nuestras manos. Terminamos esa visita cargadas con muchas cosas necesarias, incluso sustitutos para algunos electrodomésticos estropeados que no habíamos podido comprar. Quedamos encantadas con esa nueva ayuda caída del cielo y nos intercambiamos los números de móvil para estar en contacto permanente. Desde ese día rara era la semana en la que no recibimos whatsapp’s suyos ofreciéndonos todo tipo de cosas. De hecho, cuando vienen visitantes a conocer nuestro refugio ya les avisamos de que gran parte de lo que ven es donado procedente de un punto de reciclaje (aunque algunos muestran su incredulidad, como nos ocurrió a nosotras al principio).

Henry Ford dijo: ‘Llegar juntos es el principio; mantenerse juntos es el progreso; trabajar juntos es el éxito’. Las colaboraciones y sinergias nos ayudan a poder seguir ayudando.

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