Capítulo 28

LA VIDA SIGUE

Ya ha pasado un tiempo. He podido graduarme aunque lo he hecho a distancia.  Aquí, en este remoto valle enclavado en la Galicia más profunda, he encontrado una manera diferente de aprovechar la carrera. Sigo gestionando  todo lo relacionado con el refugio en las redes y la web. Ayudar a todas las víctimas acogidas, sean humanas o animales, es algo que me llena de satisfacción. Aunque las ayudas a duras penas llegan para cubrir los incontables gastos del Refugio, vivir en un entorno idílico como este y tener todas las necesidades básicas cubiertas me ha hecho replantearme los objetivos en mi vida. Ahora valoro mucho más lo realmente importante y se distinguir rápidamente entre lo superfluo y lo prescindible. Mis queridas amigas también continúan en la lucha. Ellas, por su edad, ahora están más centradas en el grupo de terapia, aunque no olvidan su visita diaria para traer donaciones, materiales y demás cosas como el repartir toneladas de cariño a los rescatados. Paco continúa con su grupo. Ya no es tan tímido y retraído como a su llegada. Ahora está más abierto, más seguro de sí mismo, más comunicativo con todo el mundo y conmigo siempre pendiente de cuidarme, mimarme y satisfacer mis pasiones más salvajes de la manera como solo él sabe hacerlo…… La verdad es que nunca me hubiera podido imaginar este resultado a nivel general ni a nivel personal.

He sido testigo de la transformación de víctimas en personas con coraje y decisión y también he sido testigo del cambio de maltratadores en hombres normales, incluso diría vulnerables. Esa fachada de rudeza o violencia en la intimidad del hogar solo es un reflejo de su debilidad emocional y de la carencia de verdadero amor en su infancia, causante de su visión de pareja distorsionada y alejada de la realidad. Aquí todo el mundo se conoce, y ponerle nombre a las cosas ha ayudado mucho a que nosotras vayamos con la cabeza bien alta y ellos pierdan ese halo de hombría, masculinidad o machismo rancio donde se parapetaban dentro de su círculo de amigos.

También he podido constatar el cambio radical en la mentalidad de las gentes de estos lares. Ahora es más adelantada que la de los urbanitas de pleno siglo XXI. En este valle ya no vienen los ‘machos’ con sus todoterrenos cargados de perros de presa dispuestos a cazar cual seres del paleolítico, saciando sus instintos violentos con bacanales sangrientas. Las visitas son de turistas comprometidos con el medio ambiente, reconocen la labor que estamos realizando, y los únicos disparos son los de sus cámaras fotográficas preparadas para ‘cazar’ cualquier cosa o ser inmortalizándolo. Este valle se ha convertido en un reducto de paz y armonía para todos los seres vivos sin distinción de raza o género.

La verdad sea dicha, no ha sido nada fácil, pues en numerosas ocasiones hemos tenido que señalar a familiares de integrantes de los grupos de terapia porque maltrataban a sus animales, fueran de granja, perros para el cuidado del rebaño o o los animales salvajes del monte. En no pocas ocasiones hasta hemos montado operaciones de rescate, coger al animal a espaldas del “dueño” y trasladarlo al refugio para tratarlo y salvarlo. Después lo hemos dado en adopción lejos imposibilitando su localización (aunque eso que quede entre nosotr@s, pues no es muy legal que digamos).

También hemos podido ver cómo los maltratadores perdían esa dura capa de su corazón al verse frente a los efectos causados por sus malas acciones y derrumbarse entre lágrimas provocadas por el sentimiento de culpa al efectuar los trabajos de mantenimiento en el refugio.

Espero y deseo que este relato narrativo con tintes de la realidad más cruda sirva conciencie más sobre el maltrato y la violencia de género. Que se logre erradicar, librando así a las víctimas (humanas y animales) de esa esclavitud. Mientras tanto seguiré luchando porque ‘El amor todo lo cura’ o ‘El amor es todo locura’.

Fuente: Documento refundido de medidas del Pacto de Estado en materia de Violencia de Género. Congreso y Senado (http://www.violenciagenero.igualdad.mpr.gob.es/pactoEstado/docs/Documento_refundido_PEVG_.pdf)

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